lunes, 23 de agosto de 2010

MEJOR EL AMOR QUE LA DISCUSIÓN

Hace unos meses estuve en Medellín, capital del departamento de Antioquia. Viajamos con mi esposa y mi preciosa hija. Fue un viaje bastante placentero y muy espectacular. Otro ambiente, otro clima, otros paisajes distraían el ánimo con algún descanso.

Algunos factores y circunstancias afectaron de manera arbitraria nuestro viaje en determinado momento. Cuando se alegan razones con el parecer de alguien, se llega a una discusión. En la mayoría de las discusiones se examina de manera extraña el asunto o materia que se está tratando. Al final todo resulta ser una instrucción que nos ENSEÑA y nos trae experiencia.

No recuerdo el motivo de diferencia de puntos de vista con mi esposa. Creo que era referente a la cocina. Me encontraba muy enojado. Al final decidí salir a dar una vuelta por el vecindario y entrar a un centro comercial a distraerme por un espacio de tiempo; mientras llegaba la hora del almuerzo, entré a las tiendas de ropa y textiles; decidí llevarle a mi bella hija unas prendas de ropa interior femenina para bebe. Las escogí surtidas; me distraje observando e imitando a las señoras que compraban prendas para sus hijos. Eso hizo olvidar el altercado con mi esposa.

Al llegar a casa, noté sobre la mesa el suculento plato que había preparado mi hermosa cervatilla. Le manifesté mi disculpa por el comportamiento tan infantil que había tenido y le mostré lo que había comprado a nuestra bebe. La risa no pudo evitarla. Yo me consterné por un momento y le manifesté cual era el motivo de su “agrado”. Ella muy sutilmente me dijo: - Amor, has comprado calzoncillos para niños-...comedidamente me abalancé en sus brazos y sonreí.


La ira, el mal genio, la mala comprensión, las discusiones vanas, traen confusión. La turbación del ánimo, la afrenta, la ignominia, trae equivocación, tanto para nosotros como individuos, como para las naciones.

Las consecuencias son cuantiosas. En la Palabra de Dios encontramos numerosos ejemplos de cómo no contender ni discutir con nuestros hermanos, nuestros hijos, nuestra esposa, nuestros padres. Cualquier afrenta que tengas en tu vida con algún ser querido, incluso con tu enemigo, te llevará a obrar desacertadamente.

El mismo Dios de Israel lo dice en su palabra: Porque no contenderé para siempre, ni para siempre me enojaré; pues decaería ante mí el espíritu, y las almas que yo he creado. Isaías 57:16. Dios no quiere estar enojado todo el tiempo, porque esto haría que los hombres que ha creado a su imagen y semejanza, perdieran el ánimo ante ÉL.

En romanos 1: 14 dice: Recibid al débil en la fe, pero no para contender sobre opiniones.


Recibamos al Espíritu Santo, para que nuestro Señor Jesucristo observe el Amor que ÉL nos entregó, y divulguemos a Su Nombre, Su perdón, Su gracia y Su Salvación.

En el Nombre de Jesucristo de Nazareth.
Amén.

1 comentario:

Abicitxp dijo...

Hola bendiciones desde Ecuador! LOs invitamos a visitar Sellados por Cristo http://selladosxcristo.blogspot.com