
Oye, Israel: Jehová, nuestro Dios, Jehová uno es. Amarás a Jehová, tu Dios, de todo tu corazón, de toda tu alma y con todas tus fuerzas. Estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón. Se las repetirás a tus hijos, y les hablarás de ellas estando en tu casa y andando por el camino, al acostarte y cuando te levantes. Las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; las escribirás en los postes de tu casa y en tus puertas. Deuteronomio 6:4-9
Los judíos piadosos recitan éste versiculo dos veces al día. Se destaca mucha importancia en ésta Palabra, porque está viva y si la declaras penetrará hasta tus tuétanos y discernirá tus pensamientos.
Jehová uno es. Dios es UNO solo y no está dividido. El amor a Dios es más que un sentimiento, o una emoción. Va más alla. Así como Dios manifestó su amor a Israel liberandolo de la esclavitud de egipto, así mismo Israel debe manifestar su amor con Dios obedeciendo su LEY.
¿Has oido sobre las filacterias? son dos correas que sujetan una cajita con textos de la ley mosaica y que se fijan en el brazo izquierdo y en la frente. Los judíos ortodoxos las usan hoy. Es importante llevar la palabra de Dios en nuestro corazón, afirmarla en nuestros hijos, para irlos preparando, llevandola en cada rincón de nuestro hogar, para que así Nuestro Señor sea escudo y nos protega de toda maldad.
Mi esposa suele escribir versiculos en papelitos de colores y pegarlos en la puerta del guardaropa, en las paredes, cerca de mi computador, para así recitarlos y aprendernos lo que dice Nuestro Señor Jesucristo. Escribe la palabra de Dios en tu corazón. Llenala, llevala en tu pensamiento, que sea tu alimento diario, que ella sea tu universo.
Cristo te ama.





